Mitos y Leyendas de la Selva Peruana
Mitos Recolectados de las Ciudades de Puerto Maldonado, Madre de Dios, Amazonas, Loreto, San Martín y Ucayali.
Tradición, mito o leyenda son los relatos que desde tiempos inmemorables van de boca en boca entre los habitantes de la selva, estremeciéndolos de pavor, especialmente en las noches de luna cuando un abuelo los cuenta.
El
Chullachaqui (Definición 1)
El chulla chaqui es
el diablo burlón de los bosques de la selva, que suele aparecerse a la gente en
forma de animal o de mismo hombre, para engañarla y llevarla al fondo de la
selva. Sin embargo, cuando se transforma en hombre es fácil reconocerle, porque
el pie izquierdo es como de una criatura recién nacida o como raíz de árbol o
como pata de jaguar, aunque el condenado, procura ocultar ese pie de cualquier
modo. Además, se delata por el fuerte olor a chivo que despide, y la gente,
entonces, ya se halla en guardia: reza y hace cruces con los dedos o con ramas.
Pero son a los niños, generalmente, a los que rapta.
A los
niños que se quedan solos en las chacras o que andan así por los caminos. ¿Cómo
puede un niño resistir el deseo de adueñarse, por ejemplo de una gallina blanca
con primorosos pollitos, que de pronto se les aparecen y entran en el bosque?,
¿O de coger un pajarito de bello plumaje que se detiene junto a él y entra
luego en el bosque suavemente cantando?, ¿O de seguir a su padre, madre u otro pariente
(que no son tales sino el diablo convertido en ellos), que de improviso se les
presentan? Ya en el interior del bosque, el Chulla Chaqui recobra su horrible
figura de diablo y cuelga a sus víctimas de los cabellos en las ramas de los
árboles más altos, tirándoles de las orejas, burlándose, riéndose de ellos.
Chullachaqui (Definición 2)
Duende o diablillo
de selva, pequeño de estatura, viste siempre una cushma o ponchito colorado
cuando va a trabajar a su chacra o anda de paseo. Puede transformarse tomando
la forma o figura de cualquier persona o animal, cuando quiere atrapar una
nueva y bella doncella y hacerla perder en el monte para siempre. Se cuenta que
las personas perdidas en la selva suelen encontrarlo.
El
Chullachaqui no vuelve aparecer en el mundo real, y su víctima pasa a formar a
las legiones de duendes de este diablillo, de las cuales es el jefe absoluto.
En lo profundo de la selva posee chacras donde cultiva sus alimentos, que
resultan ser plantas venenosas similares a la papa, la yuca y otros vegetales
alimenticios.
Si
fuéramos a la selva y encontráramos allí a un familiar u otro ser querido
casualmente y sin razón alguna, debemos ser precavidos. Porque, seguramente, el
Chullachaqui toma esa forma para hacernos perder en el monte y solo podemos
escapar de su “encantamiento”, si logramos descubrir que su pie izquierdo tiene
la forma de una pata de cabra. Es raro pero también se cuenta que pueden tener
su pie en forma de patas de otro animal, o incluso un pie humano vuelto hacia
atrás.
La Runamula (Definición )
La Runa mula: una
“mujer o gente” más mula “cruce de caballo con burra”.
Es con la llegada de
los primeros misioneros españoles que nace la leyenda. Cuenta que cuando una
mujer casada o comprometida, nativa o mestiza seducía o era conquistada por un
misionero, por raro sortilegio, se convertía en un duende con cuerpo de mula, cabeza
y pecho de mujer, que vagaba en las noche de luna llena asustando a los
pobladores de los pueblos y caseríos, con sus relinchos espeluznantes y el
ruido producido por sus cascos, al galopar sin rumbo por los alrededores. La
gente sabía entonces que había allí una mujer que mantenía relaciones
prohibidas.
Entonces,
los más valientes, perseguían al animal encantado para ver en qué casa se metía
o hacia donde se dirigía cuando terminaba el encantamiento. La infiel
descubierta, tenía que ser llevada ante un buen curandero para que la curara,
mediante baños y sesiones de ayahuasca, liberándola del hechizo que sufría por
mantener amores prohibidos.
El
Tunchi
Es el espíritu de
los muertos, que regresan del otro mundo a cumplir alguna penitencia o el alma
de los que van a morir y están recogiendo sus pasos antes de abandonar la
tierra. Estas almas en pena, son entes etéreos que se anuncian a los vivos con
un silbido lúgubre muy característico, con la resonancia de sus pisadas o con
ruidos de las cosas o muebles que tocan causando temor y espanto a los que
escuchan. Algunas veces los tunchis se materializan bajo la forma de espectros
o fantasmas de blancas vestiduras, que se desplazan a baja altura sin tocar el
suelo.
La
Sachamama
Es una boa
gigantesca y solitaria, que vive en tierras pantanosas de selva adentro. Llega
un tiempo de su vida, quizá milenaria, en que se incrementa su peso, es tal que
ya no puede reptar, entonces busca un lugar para vivir permanentemente.
Entonces libra, con su poderosa cola, un espacio lo suficientemente amplio,
allí pone su cabeza y espera. El gran poder de atracción que tiene le permite
halar a sus víctimas hacia esa especie de chacra que forma delante de su cabeza.
Entonces,
cualquier animal u hombre que, por ignorancia o descuido, pase por su delante
ve solamente su cabeza. Pero ya será muy tarde. Porque habrá caído en el campo
imantado de la Sachamama, atraído hacia su poderosa mandíbula, para luego ser
triturado y tragado. Satisfecha su hambre, se pondrá a dormir por una larga
temporada.
Otros
mitos cuentan que es la encarnación del espíritu de los ríos de la Amazonía.
EL bufeo
colorado
Al delfín rosado del
Amazonas la gente lo llama, simplemente, bufeo colorado y así lo distinguen de
sus otros hermanos que son de color gris. La leyenda de que el bufeo, como ser
o duende “encantado” que es, puede transformarse en un hombre “gringo” al que
le gustan las mujeres jóvenes y bas. Así, con esa apariencia, suele presentarse
a la fiesta en la que participa la chica elegida. Como viajero de paso, baila y
enamora a la muchacha, invita a beber a todos los participantes y así se gana
la simpatía general. Pero él no come ni menos bebe licor, porque si se
emborracha, se rompería el encantamiento y se descubriría quién es.
Cuando la
muchacha ya es la enamorada del bufeo, él la colma de regalos y atenciones. La
visita siempre por las noches y se marcha antes del amanecer. Así poco tiempo,
la mujer enamorada empieza a mostrar una conducta extraña, porque quiere permanecer
todo el tiempo junto al río y si ésta situación no es notada a tiempo por sus
familiares y no la mandan a curar a un buen chaman, puede terminar
desapareciendo, ya que en su deseo de estar siempre junto a su gringo “bufeo”
enamorado, terminará arrojándose al río para no salir jamás.
El
Tunchi Maligno
Cuento
Vaga por las noches
oscuras de la selva, como alma en pena, unos dicen que es un ave, otros que es
un brujo o un espíritu del mal “diablo” que goza aterrorizando a la gente. Pero
nadie lo ha visto, y todos lo reconocen con temor cuando en plena oscuridad
lanza al aire un silbido penetrante “fin....fin...fin...” que por instantes se
pierde en el monte a lo lejos, pero vuelve a silbar ya sobre el techo de una
casa o a la orilla del río. Todo es tan rápido que la gente solo atina a
persignarse o rezar, porque existe la creencia de que cuando silva con
insistencia, por los alrededores de un pueblo, anuncia malos presagios y cuando
lo hace sobre una casa, enfermedad o muerte.
Burlarse
del tunchi o tunche, insultarlo, puede costarle caro al atrevido, ya que lo
hará enfurecer y entonces atacará con mayor insistencia, silbando...
silbando... lo perseguirá tanto que hasta el más valiente terminará entrando en
pánico, que puede llevarlo a la locura o muerte...
El
Ayaymama
Cuenta la leyenda que una epidemia estaba acabando con la gente de una
comunidad nativa. Que la madre de dos niños, sintiéndose con los primeros
síntomas de la enfermedad, quiso salvar del mal a sus pequeños y entonces los
llevó al monte, muy lejos y los dejó en ese lugar. Cerca de una linda quebrada,
abundante en peces y árboles frutales. Con gran pena los dejó, sabiendo que no
los volvería a ver más. Ellos jugaron, comieron frutos y se bañaron en la
quebradita, pero ya en la noche sintieron la falta de su madre y partieron en
su búsqueda pero se perdieron en el monte.
Asustados, llorando de
pena decían cómo no ser aves para poder volar donde mamá. Y el dueño del monte
tuvo pena y los convirtió en avecitas y ellos volaron, pero cuando llegaron a
su pueblo vieron que ya nadie vivía, todos habían muerto. Desde entonces no dejan
de volar y volar, y cuando se posan en lo alto de un árbol, cansados de buscar
a su madre, hacen oír su canto lastimero ayaymamá... ayaymamá...
Otra versión de esta
leyenda es:
La leyenda del
Ayaymama, narra el abandono de dos niños en la selva tras perder a la mamá. La
madrastra y el papá dejan a su suerte a los menores en la montaña simulando un
paseo. Los niños se volvieron en pajaritos y en una noche de luna volaron hasta
el techo de la casa de la madrastra y emitieron su canto:
Ayaymama,
Huischuhuarca: Nuestra madre ha muerto y nos abandonaron.
El Yacuruna
“Yacu” = agua o río,
“Runa”= hombre o gente. Es el espíritu mágico más importante de la selva baja.
Manda sobre todos los animales y genios del agua, suele ser invocado por los
chamanes y curanderos, en las sesiones de ayahuasca, tanto para hacer el bien
como para hacer el mal.
Cuentan que se traslada
por los ríos y quebradas, y entra en las cochas montado en un enorme cocodrilo
“lagarto negro”.
Cuando viaja, se adorna con cinturones y
collares de feroces boas negras y va calzado con cascos de tortugas de
taricayas o charapas.
Son similares a los tsunki o tsungi de otros
mitos.
El Yacumama
Cuento
En lo profundo de un
bosque impenetrable por su exuberante vegetación, había un lago muy poco
conocido por los que vivían en las proximidades de ese lugar.
Simulaba ser
sumamente tranquilo, apacible, en suma, un remanso de paz; pero,
lamentablemente era lo contrario.
Así lo aseveraban
quienes habían llegado a él, pues sabían que tenía "madre" y que ella
celosamente cuidaba ese lugar, persiguiendo sin piedad al que por desgracia se
atrevía a pescar en sus aguas.
Así llegó cierto día un pescador que siguiendo
el curso de un riachuelo desembocó en él; desde el primer momento que lo vio,
se sintió feliz porque creía que era el primero en llegar y pensó: al fin podré
realizar una "pesca milagrosa" en esta laguna olvidada, que debe
estar llena de peces.
Infelizmente no fue
así; al penetrar en el lago, lo primero que hizo fue ubicar un lugar para
arrojar su tarrafa y aunque se sentía intrigado por el movimiento del agua,
siguió remando confiado; pero el vaivén continuo de su canoa, siguió
preocupándole hasta que sintió que algo salía del fondo del lago.
Rápidamente volvió para averiguar… ¿qué era
eso?, y vio una terrible cabeza, suspendida a casi un metro de altura sobre la
superficie del agua moviendo su monstruosa figura de orejas paradas y sacando
su lengua puntiaguda.
Inmediatamente dio
vuelta su canoa, metió su remo con fuerza hasta el fondo del agua para
impulsarse mejor y en esos instantes apremiantes para colmo de males, notó que
las plantas de la orilla venían a su encuentro, cerrándole el pase como si
obedecieran a no se qué designio; terriblemente asustado, giró su cabeza para
ver que ocurría con la fiera y comprobó que ella le perseguía a toda velocidad.
En ese momento, aterrorizado levantó sus ojos al
cielo y clamó ayuda al Dios Todopoderoso, convencido que él no podía hacer nada
para librarse con vida de ese monstruo lacustre.
Y realmente, el
Señor escuchó su súplica, porque inexplicablemente cayeron al lago cuatro
sachavacas peleando y mordiéndose como fieras, produciendo un tremendo ruido.
Ese terrible
estruendo asustó a esa serpiente, que no era otra cosa que la terrible
Yacumama, que velozmente se sumergió en su lago.
Incomprensiblemente,
las plantas acuáticas también volvieron a su posición inicial y todo quedó en
calma, pues hasta las sachavacas se escaparon viendo a la horrible Yacumama.
El pescador que
advertía estupefacto todo cuanto sucedía. No quiso perder un segundo más, y se
alejó de este fatídico lago, antes que la Yacumama le cerrara el paso
nuevamente.
Lamentablemente no
llevó ni un solo pez, porque "la madre" de esa laguna no quiso
regalarle sus pacos, sardinas, sábalos, bujurquis, lizas y gamitanas.
AI respecto, se
cuenta que cuando alguna persona común se acerca a las orillas y penetra a esos
lagos encantados, se desata sorpresivamente una tormenta infernal que hace
zozobrar la embarcación y la persona se ahoga irremediablemente.
El Chullachaqui
Cuento
Calixto, era un
joven que residía en la zona rural, muy distante del pueblo. Todos los fines de
semana iba a vender sus productos agrícolas y se hospedaba donde su tío. El
lunes muy temprano retornaba por un angosto camino que le conducía hasta su
casa, atravesando un amplio monte lleno de animales peligrosos.
No tenía
miedo, era valiente, un fin de semana se adelantó en volver, era "domingo
siete". -Calixto, quédate, es un día malo... -dijo su tío. El joven hizo
caso omiso a la petición de su tío. Arribó al atardecer a su casa y escuchó
silbar a las perdices al filo de la chacra, cogió su escopeta y se fue a cazar.
De
inmediato llegó al lugar, con mucha precaución se fue acercando donde las
escuchó gritar, la última vez. Avanzaba agazapado, vió moverse una rama.
Efectivamente allí estaban posadas, levantó la escopeta, apuntó y disparó en el
bulto. Las aves volaron y una cayó al suelo, estaba buscando y escuchó que algo
pataleaba, la perdiz daba sus últimos momentos de vida, arrimó su escopeta a un
árbol.
Cuando se
proponía levantar la presa, apareció un ser exótico muy raro que le impidió el
paso. Se quedó turulato, era algo inaudito. El ser extraño era enano,
panzoncito, los dientes negros y sobresalientes, completamente peludo como un
oso, tenía una melena larga que llegaba hasta el suelo, un pie al revés, y
usaba hojas como vestido, en realidad era horrible.
El
pequeño hombrec1illo agarró al joven para morderlo y se pusieron a pelear,
después de una ardua riña aprovechó un descuido, de su adversario, propinándole
un fuerte golpe, de inmediato le soltó. Con mucha agilidad saltó donde estaba
su escopeta y disparó contra el extraño en todo el vientre. El enanito cayó de
espalda al suelo, las tripas se le chorreaban y tenía que metérselas en su
lugar.
Calixto
al ver esa escena botó su escopeta y se olvidó de la perdiz, corrió pidiendo
auxilio. Llegó a su casa botando espuma por la boca, subió dos gradas y cayó
desmayado al piso de emponado.
-¡Mujer,
algo estraño le ha sucedido a Cali!, sale a la puerta y encuentra tirado a su
vástago, se asusta al verle en ese estado, llama a su mujer, busca su zapato,
atiende al desmayado, coge su machete y el candil. ¡Cuida de cali, iré en busca
del curandero!.
Al cabo
de un cierto tiempo llegaron los dos hombres. El curandero se ocupó del joven
tomándole el pulso. -Pronto estará bien. El curandero se puso a fumar su
cachimbo, y con el humo iba soplando por la cabeza y resto del cuerpo de
Calixto, que permanecía echado en el emponado, sin poder hablar. Hizo tres
veces la misma operación. - Ya está curado. -¿Qué ha tenido? -preguntó el
padre. -¿Qué ha sufrido mi hijito?... -la madre se pasea por el emponado.
-Señor -se sentó y se dibujó una sonrisa irónica en el rostro-, fue el
chullachaqui que le asustó. -¿El chullachaqui? -repitieron los padres.
Fuera de
casa, el curandero narró como sucedió. Los padres se asombraron. -El
chullachaqui es el diablo de la selva, les aparece a todas las personas que no
creen en Dios, o no están bautizados, el muchacho estará bien, ya pasó todo el
peligro. Al día siguiente relató a sus padres, igual como había narrado el
curandero.
Luego se
dirigió al lugar de lo ocurrido a recoger la escopeta. El terreno donde
lucharon estaba todo revuelto. Al ave la estaban comiendo las hormigas y a un
costado se encontraba un pequeño tronco podrido con un agujero en medio.
-Regresemos a casa -dijo el padre-. Ahora pensemos en los padrinos para
bautizar a Cali. -Si, los padrinos -dijo la Mujer. -No tengan miedo -dijo el
maestro-. Sólo es un cuento.
El Paititi
Cuento
Desde los lejanos
tiempos de la Conquista se ha hablado de la existencia de "ciudades
perdidas", del legendario Paititi y de las fabulosas riquezas escondidas
entre la floresta del Departamento de Madre de Dios, encaramadas en las
estribaciones de los Andes que penetran como espolones en la selva virgen.
Numerosas
han sido las expediciones que se han realizado para encontrarlas, sin que
ninguno de los exploradores las haya localizado hasta ahora. Al respecto dice
el Padre Aza en sus "Apuntes para la Historia de Madre de Dios", que
el Padre Cenitagoya, también misionero dominico, le informó sobre monumentos de
respetable antigüedad encontrados en una expedición al río Pantiacolla, cuando
se estableció la Misión que lleva el mismo nombre. Dichos restos, de los que
antes no se tenía noticia alguna, consisten en inscripciones y figuras grabadas
en roca en una tensión de once metros de largo por dos de ancho.
La codicia de los
conquistadores españoles por el oro y el deseo de los indígenas de deshacerse
de ellos, dieron lugar en los primeros años de la conquista a la proliferación
de leyendas sobre imperios de fabulosas riquezas y bellas mujeres, enclavados
en la espesura de la selva. Uno de los más interesantes relatos de este tipo es
el del Imperio del Paititi, recogido y mencionado por primera vez por Alvarez
de Maldonado al retorno de su desgraciada aventura al río Madre de Dios, o
Amarumayo, que era el nombre con que los Incas conocieron este río.
La
confusa idea, que por entonces se tenía de la región, hace que en los relatos
de la época se atribuya a los ríos fantásticos recorridos por lejanos lugares.
Y así, en la versión dejada por Alvarez de Maldonado sobre su expedición se
mezclan y confunden los ríos Apurimac, Jauja, Jircas, Amarumayo, Manu, Etc. El
hecho es que según esta leyenda del Paititi, en la confluencia del Madre de
Dios y el Beni, con el río Mantaro, que se suponía se prolongaba hasta el
interior de la selva amazónica, había un imperio en el que se habían originado
los incas, quienes a su vez habían fracasado más tarde en el intento de
conquistar a sus supuestos antecesores.
Como
había sucedido con anteriores leyendas, el mito del Paititi se propagó y dio
lugar a muchas tentativas de penetración en la selva de esa región, conocida
también como región de los mojos, parte de las cuales se encuentra hoy en el
territorio de Bolivia, en busca de las riquezas que se suponían existía allí.
Desde Cochabamba y Santa Cruz salían también con frecuencia expediciones para
explorar la selva amazónica, actividad que cobró inusitada intensidad cuando se
generalizó la leyenda del Paititi y así, la mayoría de los gobernadores de
Santa Cruz hicieron constantes intentos de penetrar en la región de los Mojos y
reducirlos.
Tal fue
el interés que se puso en estas andanzas que aún el Presidente de la Audiencia
de Charcas, Juan de Guizarazu, preparó una expedición que no llegó a realizar,
pero originó que reuniera una importante documentación sobre todas las
tentativas que hasta entonces se habían realizado y sus resultados. Entre los
documentos que reunió, está el relato del cura de Mataca, Diego Felipe de
Alcaya, quien dice que los Incas penetraron a la región de Mojos y sostuvieron
cruentas luchas con invasiones de guaraníes. Dice también Alcaya, que un
general incaico, sobrino de un emperador y llamado Mango, logró someter a los
indios del Paititi y su imperio llegó a tener una gran extensión.
El Conde de Castelar
envió un cronista al Rey, en el que se indica la región de los ríos Madre de
Dios, Beni, Mamoré y Andera y según este croquis, la región central del Imperio
del Paititi se encontraría en la confluencia de los ríos Beni y Mamoré en zona
que es boliviana. Pese a las numerosas expediciones realizadas por los
españoles a la zona del supuesto imperio, nunca se llegó a encontrar indicios
de su existencia.
6 comentarios:
Es una buena lectura entretenida e interesante
Claro que si, la verdad es que la selva tiene sus encantos, sus misterios, te invito a leer mucho más, aquí encontraras lecturas muy interesantes. Y no olvides si tienes alguna historia que contarnos escríbenos.
Falta mucho mas cuentos pero me quedo con estos cuentos por que me entretiene y es mucho mas interesante :)
Lo Mejor de Nuestra quería Amazonas ..... Mitos y Leyendas De la Selva ..... Este bloges Inspirado en la Cultura Y la fantasía de nuestro Distrito :D léanlo y Preparence para Que la fantacia entre a su ojos ;)
Estos mitos y cuentos me recuerdan a mi Selva querida, cuando mis padres me contaban algunos de estos, es muy interesante.
Nuestra selva se caracteriza por estas historias, sus mitologías, sus misterios. Cada pueblo tiene sus leyendas, ¿Quieres contarnos alguno?
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