La Casa Matusita - otras versiones
(Lima)
Las otras víctimas
Una de las primeras víctimas de la casa
fue un párroco quien haciendo caso de aquellos testimonios decidió por ingresar
a la casa para bendecirla y realizar un exorcismo. Según cuenta la leyenda, el
párroco murió debido la desesperación por querer salir de aquella vivienda. Se
dice que escuchó gritos y reclamos de los espíritus que allí se encontraban,
algunos dicen incluso que el párroco recibió escupitajos de estos supuestos
seres que habitan el lugar.
La segunda víctima es quizá la más
conocida debido a que este hombre era un personaje público que trabajaba en la
televisión nacional. Su nombre era Humberto Vílchez Vera, un conductor de
televisión que en la década de los ochentas decidió apostar en cadena nacional,
que podía permanecer siete días en dicha casa sin sufrir ningún trastorno o
muerte. La leyenda, conocida por todos, recuerda que el animador ingresó a la
casa sólo con una cámara de vídeo en la mano y que luego de sólo dos horas
(algunos dicen que fue el cuarto día) el hombre de televisión salió de la casa
profiriendo insultos y gritos y botando, incluso, espuma por la boca. Sucedido
el hecho el animador obtuvo serias complicaciones psicológicas por lo que fue
recluido en un manicomio durante un período de trece meses, nunca más se supo
de él.
¿Maldición real o simple mito popular?
Las
investigaciones sobre la Casa Matusita, han dado como resultado historias que
van más allá de la República. Se cuenta que la primera dueña de esa casa fue
una europea de nombre Parvaneh Dervaspa, quien llegó a Lima en 1753, y que fue
acusada por la Santa Inquisición de practicar la hechicería y brujería.
Esto se debió a que muchos de los vecinos de
Parvaneh aseguraban que ella tenía la habilidad, a través de ritos, de curar
algunas enfermedades que en ese tiempo acechaban la capital del Virreinato. La
Iglesia la consideró una bruja y la capturó para el respectivo juicio o acto de
fe que la Inquisición realizaba en Lima desde 1573. La mujer, luego de
incontables torturas y martirios, tuvo que confesar que su poder provenía del
propio demonio, producto del cual obtuvo la mayor de las condenas que fue la
muerte en la hoguera. La historia comenta que Parvaneh en pleno acto lanzó una
maldición que muchos afirman se refería a la morada en donde vivía.
Se cuenta que la casa comenzó a ruinarse hasta
que en el siglo XIX, una familia de asiáticos la compró y la reconstruyó, según
se cuenta, muchos miembros de esa familia perdieron la razón al oír voces,
gritos, murmullos, dentro de la casa, uno de esos hombres era el dueño del que
ya hemos hablado y que debido a esas alteraciones, maltrataba y abusaba de sus
empleados.
No obstante, los
escépticos confirman de que la leyenda de la Casa Matusita no es más que un
vulgar invento que sirvió, para proteger la seguridad un edificio importante
ubicado en las cercanías, éste era, la Embajada de los Estados Unidos de
Norteamérica.
Se dice que los
norteamericanos inventaron esta historia debido a que podían ser objetos de
atentados desde el segundo piso de la casa, además, al frente de la vivienda,
se encontraba un antiguo penal llamado El Sexto. Actualmente, la Embajada
norteamericana ya no se encuentra en ese lugar, y el penal fue clausurado como
tal y lo único que aún sobrevive allí, es el mito que formaron.
La Enfermera sin cabeza (Lima)
Cuenta la leyenda que hace muchos años una bella
enfermera se preparaba a contraer nupcias con un joven médico, ambos trabajaban
en el hospital Arzobispo Loayza, de Lima, la capital peruana. La fecha de la
boda estaba cerca y el novio viajó a su ciudad natal para invitar a sus
familiares.
En el trayecto ocurrió
un accidente de tráfico en el cual el apuesto médico perdió la vida.
Al enterarse de la noticia la bella enfermera
que se encontraba de guardia en una fría noche limeña, decidió suicidarse.
Por aquella época, el hospital se estaba
implementando de nuevos pabellones, con lo cual tenía maquinaria de
construcción de la época. La enfermera que trabajaba en una segunda planta
decidió tirarse al vacío y así acabar con su vida; así sucedió y con tal
coincidencia cayó sobre unos hierros que acababan en punta, los cuales le quitaron
la cabeza literalmente. Allí quedó muerta la bella joven enfermera sin cabeza.
Pasado el tiempo, aún se le ve caminar por los
pabellones de dicho hospital. Algunos pacientes juran haber sido atendidos por
una enfermera de traje blanco resplandeciente y capa de terciopelo azul, cuando
en realidad ahora las enfermeras en el Perú no llevan capa azul... Algunas
personas dicen no haber podido verle la cara, y desde esos fenómenos se ha
creado la historia de la enfermera sin cabeza... Misterio, regreso del más
allá.
Las Casonas del Amor (Huacho - Lima)
Pedro Alcántara
mando construir cinco casas con el mismo estilo y diseño, eran casonas con
portales en alto relieve, con jardín delantero como no existía casa alguna en
toda la campiña, construidas por el mismo constructor y prohibido de construir
casa igual a estas, con el estilo de la viejas casonas de Arizona en los
Estados Unidos de Norte América, de donde trajo el modelo. Las cinco casonas
fueron edificadas en Luriama, en la Av. Bolognesi, en los Pinos, cerca al
estadio de Santa María, en Chonta y el último en la salida del barrio el
Chururo.
Fue cordial ellas
sabían los días que el llegaba a visitarlas, todas les juraron guardarle
lealtad hasta el fin de sus días, pero por celos enfermizos una de ellas lo
vendería a la justicia, fue una noche en que el Huachano celebraba su
onomástico, según contó uno de sus secuaces que logró huir del lugar de los
hechos, fue el diecisiete de febrero el día de su cumpleaños, había organizado
una fiesta para festejarlo junto a sus camaradas en su cuartel general en el monte
la “Ensenada” cerca de la hacienda Maní, la persona que se encargó de preparar
el banquete para la cena fue una de sus amantes, la más veterana de las cinco
Florencia, pues cansada que Pedro prefería más a sus amantes jóvenes, se puso
de acuerdo con la policía para traicionarlo y entregarlo a la justicia.
Fue así que la noche de la reunión comieron y
bebieron hasta no poder más, ebrios y cansados se quedaron dormidos, la mujer
escondió las armas y con una linterna hizo señales a la policía para que se
acercasen al lugar, procediendo a capturar al famoso bandolero compañero Pedro
Alcántara.
Este fue traído junto a algunos de sus
compinches a lomo de bestia hasta el puesto policial de Huaura amarrado de pies
y manos donde el catorce de marzo de mil novecientos veintitrés, se le celebró
un juicio popular, condenándole a la muerte capital, efectuado la condena, su
cabeza fue paseado por toda la ciudad, terminando así con la vida del Luis
Pardo Huachano, el temible bandolero compañero Pedro Alcántara.
Por Julio Solórzano
Murga.
EL Tesoro (Huacho - Lima)
Decían los
pobladores que en la casa, donde actualmente se encuentra la posta medica de la
campiña de Huacho, vivían unos antiguos ancianitos. Vivieron muchos años en
dicha pasaron los años y estos murieron. Los nuevos inquilinos eran de
ascendencia española; su primera noche en la casa cuando el reloj dio las 12 de
la noche estaban despiertos escucharon una voz que decía: “Caigo o no
caigo......” al escuchar esa voz salieron corriendo y al día siguiente desalojaron
dicha casa.
Mucho Tiempo después
volvieron a habitar la casa, un señor y su esposa ellos se habían enterado de
lo sucedido pero no hicieron caso a los comentarios, después de tres días de
encontrarse en esta casa, a las 12 de la noche oyeron una voz: “Caigo o no
Caigo .........” no hicieron caso y a la tercera vez que la escucharon salieron
corriendo y pidieron alojamiento a los vecinos.
La casa estuvo
mucho, mucho tiempo deshabitada luego llegaron unos señores ellos venían de la
sierra se enteraron de esto y manifestaron lo narrado era pura imaginación,
fueron a vivir a dicha casa. A las 11 de la noche estaban la señora estaba
friendo su pescado y seguían friendo, cuando de repente una voz decía: “Caigo o
no caigo ............” y uno de ellos le dijo: “cae nomás y cayó una pierna” y
luego otra vez: “Caigo o no caigo ............” y el otro le contestó: “cae
nomás y cayo la otra pierna”; y así sucesivamente iba cayendo todas las partes
y cuando ya estaba formado un cuerpo, los señores voltearon y vieron un hombre
alto que les manifestó: “Ustedes son los más valientes que he encontrado y les
voy a dar todo el tesoro que tengo aquí” y señalo debajo de una silla y
desapareció. Empezaron a brotar monedas de oro y hallaron dicho tesoro, desde
esos momentos fueron ricos debidos a su valentía.