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miércoles, 29 de junio de 2016

DE LA COSTA

La Casa Matusita - otras versiones (Lima)

Las otras víctimas

Una de las primeras víctimas de la casa fue un párroco quien haciendo caso de aquellos testimonios decidió por ingresar a la casa para bendecirla y realizar un exorcismo. Según cuenta la leyenda, el párroco murió debido la desesperación por querer salir de aquella vivienda. Se dice que escuchó gritos y reclamos de los espíritus que allí se encontraban, algunos dicen incluso que el párroco recibió escupitajos de estos supuestos seres que habitan el lugar.

La segunda víctima es quizá la más conocida debido a que este hombre era un personaje público que trabajaba en la televisión nacional. Su nombre era Humberto Vílchez Vera, un conductor de televisión que en la década de los ochentas decidió apostar en cadena nacional, que podía permanecer siete días en dicha casa sin sufrir ningún trastorno o muerte. La leyenda, conocida por todos, recuerda que el animador ingresó a la casa sólo con una cámara de vídeo en la mano y que luego de sólo dos horas (algunos dicen que fue el cuarto día) el hombre de televisión salió de la casa profiriendo insultos y gritos y botando, incluso, espuma por la boca. Sucedido el hecho el animador obtuvo serias complicaciones psicológicas por lo que fue recluido en un manicomio durante un período de trece meses, nunca más se supo de él.


¿Maldición real o simple mito popular?

Las investigaciones sobre la Casa Matusita, han dado como resultado historias que van más allá de la República. Se cuenta que la primera dueña de esa casa fue una europea de nombre Parvaneh Dervaspa, quien llegó a Lima en 1753, y que fue acusada por la Santa Inquisición de practicar la hechicería y brujería.


Esto se debió a que muchos de los vecinos de Parvaneh aseguraban que ella tenía la habilidad, a través de ritos, de curar algunas enfermedades que en ese tiempo acechaban la capital del Virreinato. La Iglesia la consideró una bruja y la capturó para el respectivo juicio o acto de fe que la Inquisición realizaba en Lima desde 1573. La mujer, luego de incontables torturas y martirios, tuvo que confesar que su poder provenía del propio demonio, producto del cual obtuvo la mayor de las condenas que fue la muerte en la hoguera. La historia comenta que Parvaneh en pleno acto lanzó una maldición que muchos afirman se refería a la morada en donde vivía.


Se cuenta que la casa comenzó a ruinarse hasta que en el siglo XIX, una familia de asiáticos la compró y la reconstruyó, según se cuenta, muchos miembros de esa familia perdieron la razón al oír voces, gritos, murmullos, dentro de la casa, uno de esos hombres era el dueño del que ya hemos hablado y que debido a esas alteraciones, maltrataba y abusaba de sus empleados.

No obstante, los escépticos confirman de que la leyenda de la Casa Matusita no es más que un vulgar invento que sirvió, para proteger la seguridad un edificio importante ubicado en las cercanías, éste era, la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica.

Se dice que los norteamericanos inventaron esta historia debido a que podían ser objetos de atentados desde el segundo piso de la casa, además, al frente de la vivienda, se encontraba un antiguo penal llamado El Sexto. Actualmente, la Embajada norteamericana ya no se encuentra en ese lugar, y el penal fue clausurado como tal y lo único que aún sobrevive allí, es el mito que formaron.

 

La Enfermera sin cabeza (Lima)

Cuenta la leyenda que hace muchos años una bella enfermera se preparaba a contraer nupcias con un joven médico, ambos trabajaban en el hospital Arzobispo Loayza, de Lima, la capital peruana. La fecha de la boda estaba cerca y el novio viajó a su ciudad natal para invitar a sus familiares.

En el trayecto ocurrió un accidente de tráfico en el cual el apuesto médico perdió la vida.

Al enterarse de la noticia la bella enfermera que se encontraba de guardia en una fría noche limeña, decidió suicidarse.

Por aquella época, el hospital se estaba implementando de nuevos pabellones, con lo cual tenía maquinaria de construcción de la época. La enfermera que trabajaba en una segunda planta decidió tirarse al vacío y así acabar con su vida; así sucedió y con tal coincidencia cayó sobre unos hierros que acababan en punta, los cuales le quitaron la cabeza literalmente. Allí quedó muerta la bella joven enfermera sin cabeza.

Pasado el tiempo, aún se le ve caminar por los pabellones de dicho hospital. Algunos pacientes juran haber sido atendidos por una enfermera de traje blanco resplandeciente y capa de terciopelo azul, cuando en realidad ahora las enfermeras en el Perú no llevan capa azul... Algunas personas dicen no haber podido verle la cara, y desde esos fenómenos se ha creado la historia de la enfermera sin cabeza... Misterio, regreso del más allá.

Las Casonas del Amor (Huacho - Lima)

Pedro Alcántara mando construir cinco casas con el mismo estilo y diseño, eran casonas con portales en alto relieve, con jardín delantero como no existía casa alguna en toda la campiña, construidas por el mismo constructor y prohibido de construir casa igual a estas, con el estilo de la viejas casonas de Arizona en los Estados Unidos de Norte América, de donde trajo el modelo. Las cinco casonas fueron edificadas en Luriama, en la Av. Bolognesi, en los Pinos, cerca al estadio de Santa María, en Chonta y el último en la salida del barrio el Chururo.
Fue cordial ellas sabían los días que el llegaba a visitarlas, todas les juraron guardarle lealtad hasta el fin de sus días, pero por celos enfermizos una de ellas lo vendería a la justicia, fue una noche en que el Huachano celebraba su onomástico, según contó uno de sus secuaces que logró huir del lugar de los hechos, fue el diecisiete de febrero el día de su cumpleaños, había organizado una fiesta para festejarlo junto a sus camaradas en su cuartel general en el monte la “Ensenada” cerca de la hacienda Maní, la persona que se encargó de preparar el banquete para la cena fue una de sus amantes, la más veterana de las cinco Florencia, pues cansada que Pedro prefería más a sus amantes jóvenes, se puso de acuerdo con la policía para traicionarlo y entregarlo a la justicia.

Fue así que la noche de la reunión comieron y bebieron hasta no poder más, ebrios y cansados se quedaron dormidos, la mujer escondió las armas y con una linterna hizo señales a la policía para que se acercasen al lugar, procediendo a capturar al famoso bandolero compañero Pedro Alcántara.

Este fue traído junto a algunos de sus compinches a lomo de bestia hasta el puesto policial de Huaura amarrado de pies y manos donde el catorce de marzo de mil novecientos veintitrés, se le celebró un juicio popular, condenándole a la muerte capital, efectuado la condena, su cabeza fue paseado por toda la ciudad, terminando así con la vida del Luis Pardo Huachano, el temible bandolero compañero Pedro Alcántara.
Por Julio Solórzano Murga.

EL Tesoro (Huacho - Lima)

Decían los pobladores que en la casa, donde actualmente se encuentra la posta medica de la campiña de Huacho, vivían unos antiguos ancianitos. Vivieron muchos años en dicha pasaron los años y estos murieron. Los nuevos inquilinos eran de ascendencia española; su primera noche en la casa cuando el reloj dio las 12 de la noche estaban despiertos escucharon una voz que decía: “Caigo o no caigo......” al escuchar esa voz salieron corriendo y al día siguiente desalojaron dicha casa.
Mucho Tiempo después volvieron a habitar la casa, un señor y su esposa ellos se habían enterado de lo sucedido pero no hicieron caso a los comentarios, después de tres días de encontrarse en esta casa, a las 12 de la noche oyeron una voz: “Caigo o no Caigo .........” no hicieron caso y a la tercera vez que la escucharon salieron corriendo y pidieron alojamiento a los vecinos.
La casa estuvo mucho, mucho tiempo deshabitada luego llegaron unos señores ellos venían de la sierra se enteraron de esto y manifestaron lo narrado era pura imaginación, fueron a vivir a dicha casa. A las 11 de la noche estaban la señora estaba friendo su pescado y seguían friendo, cuando de repente una voz decía: “Caigo o no caigo ............” y uno de ellos le dijo: “cae nomás y cayó una pierna” y luego otra vez: “Caigo o no caigo ............” y el otro le contestó: “cae nomás y cayo la otra pierna”; y así sucesivamente iba cayendo todas las partes y cuando ya estaba formado un cuerpo, los señores voltearon y vieron un hombre alto que les manifestó: “Ustedes son los más valientes que he encontrado y les voy a dar todo el tesoro que tengo aquí” y señalo debajo de una silla y desapareció. Empezaron a brotar monedas de oro y hallaron dicho tesoro, desde esos momentos fueron ricos debidos a su valentía.


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